Aquí en certificadodeeficienciaenergetica.com, ya te hemos hablado de la importancia de tomar medidas para racionalizar tu uso de energía (no sólo persiguiendo el certificado de calificación energética) y los beneficios económicos que esta decisión puede traerte. Por atractivo que ello resulte, el beneficio más significativo en hacer una evaluación del consumo de energía que hacemos en nuestro hogar o en nuestra empresa es simplemente saber que estamos reduciendo nuestra huella en el planeta.

Para acceder a esta reducción creciente del impacto que como individuos y sociedad tenemos en el medio ambiente, es el uso de la energía solar. Pensemos que cada hora, somos tan afortunados de que el sol envíe suficiente energía para satisfacer las crecientes necesidades energéticas de la población mundial por un año completo. Cuando hablamos de energía solar estamos hablando no sólo de la energía “en bruto” en sí que llega a nosotros desde el Astro Rey, sino de la tecnología utilizada para recolectarla y hacerla utilizable. Tristemente, al día de hoy, esa energía sólo se utiliza para producir menos del uno por ciento de la demanda energética de la población mundial.

Existen diversas técnicas para lograr transformar la energía solar en otros tipos de energía. ¿Quién de nosotros no conoce los paneles solares? Esas celdas fotovoltaicas que podemos encontrar incluso en las calculadoras de bolsillo. Estas celdas se construyen con materiales semiconductores de forma que cuando la energía del sol las alcanza, “saca” a los electrones de sus átomos e inicia el fantástico flujo de electrones que normalmente llamamos electricidad.

Hay otras formas de generar electricidad valiéndonos de la luz del sol. Las plantas térmicas toman la energía del sol y hacen hervir agua, cuyo vapor moviliza una turbina que genera electricidad para miles de personas, al igual que las turbinas movilizadas con la quema de combustibles fósiles o con energía nuclear.

Existen formas más “pasivas” de utilizar la energía del sol, como simplemente contar con grandes ventanas con orientación sur y contar con materiales absorbentes y aislantes en una casa. De esa forma se puede mantener un edificio cálido sin necesidad de utilizar la calefacción.

Los puntos más relevantes que nos impulsan a usar la energía solar es que es una fuente inagotable, renovable y no contaminante de energía. Ni siquiera es ruidosa y su tecnología es adaptable y versátil. Sus “peros” son que se requiere una batería para almacenarla y usarla durante la noche, y por supuesto, los días nublados. Pero a pesar de ello, con esperanza podemos observar que se presenta un crecimiento en su uso y en el desarrollo de tecnologías cada vez más sofisticadas para darle una utilización eficiente y accesible.