Energía eólica

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¿Se acabará la dependencia energética hacia los hidrocarburos?

Hablar de consumo energético es sin duda alguna hablar de combustibles fósiles. Desde el principio de la era industrial, con sus comodidades sociales y su producción masiva, la fuente primordial de energía para alimentar el motor de la vida moderna, ha provenido de los combustibles fósiles: carbón, petróleo y sus derivados. Es difícil imaginar la forma de vida contemporánea, la manera en que nuestra sociedad produce sus necesidades esenciales sin el consumo de petróleo y otros combustibles fósiles. El nacimiento de la máquina de vapor estuvo íntimamente ligado al uso del carbón como combustible, y la tecnología actual para la producción de electricidad es sobre todo dependiente del petróleo o sus derivados. El gas natural aparece recientemente como la más novedosa de estas fuentes de energía que siguen dependiendo de su combustión para generar energía, ya sea movilizando automóviles y otros medios de transporte, o produciendo electricidad. Sin embargo, la conciencia mundial e incluso algunas razones económicas empiezan a dejar ver que hay alternativas posibles y viables, y que quizás esta dependencia moderna y contemporánea hacia los hidrocarburos y sus derivados no sean tan “eternas” como parecían. Y que una crisis energética a gran escala conforme este tipo de insumos energéticos vayan haciéndose más escasos quizá no se presente. Los esfuerzos en pro de la eficiencia energética y el uso de energías limpias y renovables están cambiando no sólo a la sociedad, sino también a las altas esferas económico-tecnológicas, rediseñando y redibujando el panorama energético mundial. Idealmente, estamos en un momento a escala global (a pesar de las grandes diferencias de aproximación tecnológica y disponibilidad de recursos entre países de diversas latitudes) en que vivimos el punto más alto de consumo energético de combustibles fósiles. [...]

Las 10 ciudades más eficientes en consumo energético

En esta nueva era, de tecnología, avances científicos, estudios climáticos a profundidad, sostenibilidad económica, política y ambiental, hemos ido descubriendo y lentamente entendiendo que éste es el momento de empezar un cambio en el mundo, pues ya se ven las heridas que nuestras malas prácticas como habitantes hemos infringido al planeta. El problema no son solo las heridas del presente, ya que capacitándonos podremos curarlas o al menos reducir el daño. Lo que nos preocupa ahora son las cicatrices que no se irán y que son irreversibles, y la única forma de enfrentar este miedo es deteniendo los procesos y evitando el deterioro de nuestro planeta. Cada continente, país o ciudad participa de una u otra forma en prácticas nocivas para el planeta. La acción del hombre, el progreso y la intención de mejorar las condiciones de vida, son las causas principales de la contaminación ambiental que estamos sufriendo, y lo que antes no se sabía o no “queríamos ver” ha saltado de una forma abrupta a nuestra vista. A causa de acciones contaminantes, intencionadas o no, la fauna se ha visto afectada, con cientos de especies en peligro de extinción. La escasez de lluvia o agua contaminada reduce el crecimiento normal de las plantas o la extinción de las mismas. La contaminación del aire, que da como resultado el calentamiento global, estimula los cambios bruscos de clima, ascenso del nivel del mar, aumento de temperatura, proliferación de enfermedades, entre otros. Por estas y cientos de razones más, se está creando conciencia de compromiso con el mundo. Por ejemplo: Reutilizando y reciclando papel. No dejando correr agua de forma innecesaria, inclusive existen mecanismos para acumular el agua de lluvia. Buscando opciones de aislamiento de calor [...]

¿Qué es la energía?

La energía ilumina nuestras ciudades, le da movimiento a nuestros medios de transporte y hace que funcione toda la maquinaria en fábricas y talleres. Calienta y enfría nuestras casas, cocina nuestros alimentos, reproduce nuestra música y nos permite ver imágenes en el televisor. La energía se define como la capacidad de realizar un trabajo. Utilizamos energía dentro de nuestro cuerpo para movernos y trabajar. Al comer, nuestros cuerpos transforman los alimentos en energía para realizar todas nuestras funciones. Al correr o trabajar, "quemamos" energía. Los automóviles, aviones, y en general cualquier tipo de maquinaria lo que hace es transformarla en trabajo. ¿Qué queremos decir cuando utilizamos el término "trabajo"? Mover o cargar algo, calentar o iluminar un espacio. Hay muchas formas de energía que la humanidad utiliza para movilizar las maquinarias que ha inventado para simplificar su trabajo. El descubrimiento del fuego le dio al ser humano la posibilidad de calentarse y cocer sus alimentos utilizando energía. Por miles de años las demandas de energía de la humanidad fueron satisfechas únicamente utilizando fuentes renovables de energía como el sol, la biomasa (ramas, madera, hojas secas), la energía del agua corriente y el poder del viento. Si pensamos en barcos cruzando el mar Mediterráneo o remontando ríos en Egipto o China en la antigüedad, lo hacían movidos por el viento o por la propia fuerza humana. El descubrimiento y uso de la fuerza del agua corriente con molinos o sistemas de irrigación permitió facilitar más el trabajo. La energía solar se utilizaba (y se utiliza) para conseguir calor y secar cosas (telas, papel, alimentos). Con la revolución industrial, empezó el uso de los combustibles fósiles para obtener la energía demandada por la creciente industria. Esta explotación [...]

Energías limpias

Nuestras elecciones en cuanto al consumo de energía tienen implicaciones directas no sólo en nuestro presupuesto y quizá la obtención de un certificado de eficiencia energética, sino también en nuestra salud, el ambiente y el clima. Y justo ahora, somos peligrosamente dependientes del carbón y los combustibles fósiles derivados o relacionados con el petróleo para la mayor parte de la satisfacción de nuestras necesidades de energía eléctrica. La generación de energía eléctrica es (a escala global) la mayor causa de la contaminación del aire y de la emisión de gases de invernadero. Un combustible fósil es la peor de las elecciones: una fuente de energía sucia que produce poca electricidad y genera muchas emisiones contaminantes, algunos de ellos con impactos muy negativos tanto en el ambiente como en la salud. Existen, sin embargo, otras formas de generar energía. Las fuentes renovables como el viento y la energía solar generan electricidad prácticamente sin contaminar y sin generar gases de invernadero, además de qué son confiables y sin dificultades pueden generar al menos la mitad de la energía eléctrica que se requiere a escala global, y por años. El mundo necesita avanzar hacia una generación limpia y más saludable de energía, y para ello hace falta que se diseñen políticas más inteligentes que se enfoquen en las metas complementarias de incrementar el uso de energías renovables y disminuir el uso de los combustibles fósiles. Las políticas gubernamentales pueden ser, junto con las decisiones empresariales, un camino viable para desechar el uso de fuentes peligrosas y sucias de energía, como la energía nuclear o el uso de combustibles fósiles, y apoyar el desarrollo del uso de las energías limpias y renovables. Este tipo de impulso es importante también [...]

Energía eólica doméstica

La persecución de la eficiencia energética, como ya hemos mencionado, puede tener distintos objetivos. El más evidente: ahorrar en las facturas. Pero ya sea que lo que busquemos sea tan práctico como eso, o quizá implique conseguir el certificado energético o cimentar nuestros valores ecológicos, son muchas las opciones que podemos encontrar para ir haciendo cada vez más eficiente energéticamente nuestro hogar. Una opción que no escuchamos mencionar con frecuencia es el uso de energía eólica en el hogar, con la instalación de una turbina eólica casera. Hay dos tipos de turbinas eólicas caseras: las que se montan en el techo o tejado, y las que se instalan a pie de tierra o suelo. Las turbinas eólicas caseras pueden conectarse a la red nacional eléctrica, o producir solas su energía, almacenándola en una especie de batería. Se las puede conseguir en distintos tamaños, precios y potencia, generando desde 100 W, hasta 500kW. Las pequeñas micro turbinas se utilizan para cargar pilas, y las más potentes pueden utilizarse para generar electricidad para casas o negocios. Los modelos que se montan en el tejado pueden variar desde una potencia de 0.5 kW a una de 2.5kW, de acuerdo a su tamaño. Elegir la turbina adecuada en diseño y tamaño depende de las necesidades específicas de cada persona. La cantidad de energía que genera una pequeña turbina eólica depende de la velocidad y la dirección del viento en el área en la que habitas y de otros obstáculos cercanos, como edificios, árboles o colinas que pudiesen disminuir o incrementar la turbulencia. Antes de aventurarte a comprar una turbina eólica, es conveniente primero instalar un anemómetro (medidor de viento) por al menos tres meses para determinar la velocidad promedio [...]