El planeta es uno solo. En ocasiones, los planteamientos que hablan de contaminación, crisis energética y eficiencia, sólo enfatizan lo que sucede en un país o continente, cuando en realidad, el ámbito de la ecología es en el que el “efecto mariposa” se hace más evidente, y las acciones de todos están de cierta forma encadenadas en grandes series de causa y efecto.

Es por ello que la búsqueda de la eficiencia energética, la certificación energética y el uso de energías limpias son fenómenos que si bien tienen una explicación en términos de la realidad nacional, también están involucrados en una serie de decisiones y problemáticas a escala global, por lo que como especialistas del área de la emisión del certificado de eficiencia energética nos parece oportuno revisar el estado general de las cosas en cuanto a la eficiencia energética a escala mundial.

La eficiencia energética hoy

Recordemos antes que nada la noción básica de eficiencia energética: es una forma de administrar, manejar, utilizar y limitar el crecimiento en el consumo de energía. Algo se puede definir como eficiente en términos de energía si realiza más trabajo o funciones con la misma cantidad de energía. Por ejemplo, una nevera que enfría exactamente lo mismo por la mitad de la electricidad consumida, es más eficiente energéticamente.

Eficiencia energetica

En torno a la eficiencia energética ha crecido en las últimas décadas un sector industrial y de servicios que en la actualidad ya se ha asentado en el paisaje económico, al menos en los países desarrollados, pero a pesar de esta situación de aparente madurez, existen diversas ideas y aproximaciones en el área que podrían representar una revolución en el sector, sobre todo en el futuro cercano y a mediano plazo. En general podríamos decir que hoy día existen muchos productos y servicios que hacen que la eficiencia energética sea accesible en el mercado, al menos de forma nominal. Esta tecnología de la eficiencia, que abarca desde esquemas y estructuras de aislamiento térmico hasta los focos ahorradores, son tecnologías de primera generación y que aun así ya representan un gran paso en la búsqueda del uso eficiente de la energía. Es por ello que no está de más plantearse qué es lo que sigue, qué hay más allá en el panorama de la industria de la eficiencia energética cuando estos productos hayan saturado el mercado y hayan alcanzado un punto en que su uso sea generalizado a una escala global.

Hay un elemento que distingue a esta primera generación tecnológica en la industria de la eficiencia energética: la simpleza. El aislamiento térmico, por ejemplo, es cuestión de optimizar el uso que una edificación hace del calor y el frío que están en la naturaleza. Lo mismo se aplica para los focos LED: usan toda la energía en producir luz, en lugar de desperdiciarla produciendo calor que a su vez produzca luz. Es por ello que para seguir avanzando en el camino de la eficiencia energética hace falta un giro de tuerca tecnológico que permita optimizarla, incrementar este uso “sabio”, reflexivo y adecuado de la energía.

Asímismo, además de nuevas revoluciones tecnológicas (baste ver el sistema de control termal producido con energía solar, conocido en inglés como solar cooling, y las nuevas tecnologías de climatización), hace falta una revolución en el comportamiento de la sociedad. ¿Por qué las personas se comportan energéticamente como lo hacen? ¿Qué les lleva a no querer cambiar sus hábitos de consumo energético? Podríamos partir del hecho de que el consumo de energía es parte de la rutina diaria de muchas personas en el mundo. No se habla de ello: se hace. Es necesaria para cosas tan simples y que en muchos países se dan por sentado, como mantener la comida fría. Es por ello que en ocasiones hace falta una movilización gubernamental, mediática y civil para crear consciencia, pues a pesar de todo lo que se ha ganado, la tecnología que ya existe y la reglamentación que motiva al cambio (por ejemplo, la obligatoriedad del certificado de eficiencia energética), aúnque la situación en cuanto al consumo de energía es preocupante.

En cifras publicadas en el International Energy Outlook, la proyección es que el consumo de energía se incrementará en un 56% para el año 2040. Lo sorprendente, y a la vez preocupante, es que el mayor incremento en el consumo de energía se dará en países no miembros de la OCDE (Organization for Economic Cooperation and Development), y a pesar de que las energías renovables y la energía nuclear tienen un crecimiento acelerado, los combustibles fósiles seguirán siendo una fuente importante de energía a escala mundial. Es preocupante que el desarrollo vaya siempre de la mano del consumo acelerado y en ocasiones desenfrenado de energía. Y es que los países europeos por ejemplo, han pasado por décadas de cambio ante la energía. Cambios que no siempre han contado con consenso social, pues en apariencia parecen onerosos y que recargan de papeles y trámites a los ciudadanos. Sin embargo, poco a poco se ha instalado en el inconsciente colectivo la idea de economizar la energía. Se han prohibido los focos incandescentes, la normativa en cuanto a construcción es más estricta, se exige el certificado de eficiencia energética…). Todos estos elementos no se encuentran en países en vías de desarrollo, pero sí la necesidad creciente de energía. Una combinación que puede ser explosiva. Y de ahí también de entender la problemática de la eficiencia energética a escala global más allá de las iniciativas regionales o nacionales.

world energegy consumption increase

¿Es la eficiencia energética cuestión gubernamental?

Sin duda alguna, los gobiernos tienen una posición privilegiada para establecer mediante políticas concretas, las redes en las cuales se produce y se consume la energía, tanto a escala doméstica como a escala comercial. Sin embargo, tejer estas redes de forma que beneficien o promuevan la eficiencia energética puede ser más complejo de lo que la buena voluntad indica. A escala global, los gobiernos intentan abordar los desafíos paralelos y entrecruzados de mejorar la seguridad energética y reducir las emisiones de gases invernaderos, a la vez que se alcanzan metas de crecimiento y desarrollo económico que se acompañen de mayor distribución de la riqueza. Esta serie de desafíos son sin duda más complejos de lo que parecen en el papel, y es en ese sentido que la eficiencia energética puede probar su efectividad. Ello debido a que implementar medidas que fomenten la eficiencia energética es la forma más económica y accesible de producir la creciente cantidad de energía necesaria, por el simple motivo de que se va a utilizar energía que ya existe, pero de una forma más adecuada.

Un elemento que complica la acción gubernamental y de otros actores sociales y económicos en pro de la eficiencia energética, es el hecho de que el consumo de energía se ve afectado por muchos otros factores ajenos al entorno energético, como por ejemplo, clima, ubicación geográfica, desarrollo económico, infraestructura de transporte, etcétera.

Pero estos desafíos sin duda no pueden enfrentarse únicamente del lado gubernamental. A pesar de la innegable importancia de las políticas públicas en pro de un consumo inteligente de la energía que sirva a objetivos ecológicos más amplios y complejos, también la participación ciudadana es fundamental.

Alemania, el país que ha obtenido una mejor evaluación en términos de eficiencia energética, lo ha logrado gracias a una acción gubernamental que toma como prioritario el desarrollar una red de uso eficiente de la energía, pero también de un sector empresarial y ciudadano comprometidos al respecto.

Germany World for Energy Efficiency

Para el alcance de este tipo de metas, la participación del sector empresarial (sobre todo la industria de la transformación y la industria de la construcción) resulta ineludiblemente importante. Como decíamos más arriba, no se pueden alcanzar objetivos óptimos de eficiencia energética sin cambios completos de mentalidad a escala ciudadana, gubernamental y empresarial.

¿Cuáles han sido los cambios más importantes en cuestión de eficiencia energética a nivel de “hogar”? Sin duda la reducción del consumo de energía en los hogares de los países que más han visto optimizado su uso de la energía depende de la disminución en las necesidades de calefacción y el uso de electrodomésticos más eficientes. Ello se ha logrado con una acción gubernamental y de instituciones supranacionales que elaboran normativas más exigentes para la industria de la construcción, así como para los electrodomésticos.

Eficiencia energética y construcción

Hay áreas que han visto dispararse su avance en términos de eficiencia energética en tanto que otras se estancan. En tanto que la eficiencia energética del transporte avanza lentamente, la producción de electricidad y el consumo en el hogar de energía dan pasos sólidos en búsqueda del uso eficiente de la energía.

Un caso paradigmático es la industria de la construcción. Es que si bien a lo largo de la historia las construcciones han cambiado al unísono que las necesidades sociales y de acuerdo al desarrollo de la técnica y el arte. Por ejemplo, a principios del siglo XX, los rascacielos tomaron control del paisaje de muchas ciudades en el mundo. Pues poco a poco, el sector de la construcción ha enfrentado una revolución menos brillante como una torre que busca alcanzar el cielo, pero más importante para el cuidado del planeta. Es un cambio paulatino que busca disminuir la influencia del hombre en su ambiente gracias al consumo más inteligente, racional y sobre todo eficiente de la energía. El cambio nace de la necesidad de optimizar y conservar los recursos existentes: el aire limpio, la tierra, la energía.

La orientación dinámica de las nuevas construcciones para usar la energía natural del sol para producir luz y calor, el uso de materiales y técnicas de aislamiento térmico, la implementación de energías renovables como la biomasa y la producción energética vía paneles solares, el uso de calderas de última tecnología que usan el aire caliente y frío y la propia luz solar para mantener el confort térmico, son sólo algunos de los sólidos pasos que ha dado la industria de la construcción en vías de obtener eficiencia energética a la vez que las construcciones siguen brindando, en términos de habitación, lo básico que deben ofrecer: protección, iluminación, confort térmico, producción de agua sanitaria, refrigeración de alimentos, preparación de los mismos y entretenimiento electrónico.

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Sin embargo, este proceso – a pesar de estar más adelantado en algunas naciones como Canadá, los miembros de la Unión Europea y Australia -, no se ha generalizado a escala global y por ejemplo, aún en los Estados Unidos, se considera que aún se siguen desperdiciando 80 mil millones de dólares a escala doméstica por no usar la opción más eficiente en cuestión de producción y uso de la energía.

Obtención eficiente y limpia de energía

Un pilar en el uso eficiente de la energía es sin duda aprovecharla al máximo, tanto si proviene de energías no renovables como el petróleo y los combustibles fósiles: que cada gota de petróleo produzca toda la energía posible y ésta se multiplique sin continuar la cadena de contaminación y agotamiento de recursos. Es por ello que la producción de energía limpia hace más fácil la labor de usarla de forma óptima y de reducir el impacto en el medio ambiente de la misma. Es por ello que la legislación que regula el uso de la energía fomenta el uso de energías limpias. Por ejemplo, en la obtención de la etiqueta energética que concluye el proceso de certificación de una vivienda, premia en “puntos” el uso de energías renovables, como una forma de motivar a todos los ciudadanos a participar activamente en la carrera por la eficiencia.

Y es que podemos admirar lo avanzado en distintos países, o lamentarnos de lo que sucede en el propio. Podemos culpar al gobierno, la industria o la iniciativa privada, pero en último término es también necesario admitir nuestra propia responsabilidad ciudadana y colaborar en la medida de lo posible, tanto en el hogar como con iniciativas no gubernamentales concretas (ejemplo: esta iniciativa ciudadana contra la pobreza energética), pues si no asumimos todos nuestra parte en este difícil camino, será más duro que como sociedad global, lleguemos a la meta.