Como ya te hemos comentado aquí en certificadodeeficienciaenergetica.com, desde junio del año 2013, el certificado energético obligatorio es un requisito forzoso a cumplir en la compra-venta o alquiler de cualquier inmueble en España. Ello ha traído consigo el hecho de qué las personas incrementen su nivel de interés, información y conciencia respecto al consumo de energía con el que funciona su casa o piso.

¿En qué es lo primero que pensamos cuando escuchamos sobre una casa que es eficiente energéticamente?

Quizá en una casa cara y lujosa, con paneles solares y complejos aseos modernos que ahorran agua… Estas nociones se deben en gran medida a la desinformación que reina en torno al tema.

Es necesario informarnos al respecto, de forma que podamos tomar decisiones acertadas y enfrentemos desde el conocimiento el proceso que, al menos en papel, nos dice que la planeación en España espera que para el 2020, el consumo de energía de las viviendas haya disminuido en al menos un 50%.

Así que ¿en qué aspectos es en los que más se fija el certificador energético al evaluar una casa o piso y emitir el correspondiente certificado?

Lo creas o no, el aspecto más importante es el aislamiento térmico. Para empezar, el especialista evaluará la fachada de la casa o piso, a más de revisar los documentos (escrituras y otros) de forma que pueda detectar la edad del inmueble y su altura. Posteriormente (y ello es otro detalle que muchos omiten o no consideran suficientemente relevante), el certificador verificará la orientación de la casa (recordemos que si las habitaciones con orientación sur están bien iluminadas, ese solo hecho beneficia enormemente a la casa en términos de calefacción e iluminación), así como los patrones de sombra que puedan obstruir el paso de la luz y calor del sol (grandes árboles, otros edificios). Un tercer paso es, evidentemente, la medición de la casa. No sólo se miden sus paredes, la superficie y volumen del inmueble, sino que se inscriben la orientación y dimensiones de ventanas, puertas y fachadas. Todo ello enfocado a determinar el uso que se hace de la energía en la edificación concreta. Es en ese punto donde el buen aislamiento, el uso de materiales y la ubicación de la casa demuestran ser muy importantes. Posteriormente, es cuando se evaluarán la instalación de calefacción, ventilación  y producción de agua caliente sanitaria. Ya con todos estos datos a la mano, el certificador debe ingresarlos de forma adecuada en los programas informáticos pertinentes y estipulados por la ley para calcular la calificación energética de la casa, piso o edificio. Como ya hemos explicado, ésta puede ir de la “a” a la “g”. Los últimos pasos son el registro ante la comunidad y la prospectiva para mejorar el rendimiento de la edificación.