¿tiene sentido que existan 17 aplicaciones, 17 Registros?

Desde el pasado 1 de Junio de 2013 en qué entró en vigor el Real Decreto 235/2013, de 5 de abril, por el cual se exige el Certificado de Eficiencia Energética, (CEE), para todo edificio o unidad de edificio, vivienda o local, que se venda o alquile, muchos técnicos hemos visto en ello un nicho de trabajo que nos permita superar esta situación de (no quiero llamarlo crisis) incertidumbre económica.

En mi caso particular he realizado certificaciones energéticas en varias Comunidades Autónomas y me he encontrado con que cada una de ellas tiene un sistema de registro y tasas completamente independiente del resto, cada una dispone además de su propia aplicación informática o, como en el caso de Cantabria, la presentación es presencial en unos puntos de registro habilitados que posteriormente trasladan la información a la Dirección General de Innovación e Industria.

En cuanto a las tasas, en la mayoría de los casos, las CCAA, inicialmente no cobraban por el Registro pero desde principios del año 2014 tanto muchas de ellas empezarón a requerir el pago de la tasa por registro, como, por ejemplo, entre otras, La Rioja, la Comunidad Valenciana, Comunidad de Murcia, Cataluña... que cobran 37,95 €, 10 €, 23 € y 11 € respectivamente por el registro. Según la mayoría de ellos, para mantenimiento de los servidores informáticos.

En un momento como el que estamos, con una competencia cada vez más feroz, no hay más que ver los precios a los que estamos llegando por los CEE  con una movilidad que nos lleva a trabajar donde haya una oportunidad, ¿tiene sentido que existan 17 aplicaciones, 17 Registros? El Gobierno Central se ampara en que son competencias cedidas a las CCAA y éstas, en que cada una dispone de su personal y su sistema.

Desde aquí quisiera solicitar a las administraciones que nos faciliten el trabajo, que no pongan más trabas y que realmente ahorren en una sola aplicación, general para España, con un solo Registro, (solo habría que discriminar por provincia, como ya se hace en muchas CCAA), sin tasas, de manera que el Propietario o Promotor no entendiera el CEE como un impuesto más, sino como un instrumento que le permita conocer el estado de su propiedad y las mejoras que puede hacer para que el bien sea más eficiente energéticamente.

El ahorro energético no debemos entenderlo, sólo, como un bien para el medio ambiente y las generaciones venideras sino como un ahorro económico, aquí y ahora.

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