En estos tiempos de crisis... ¡REFORMA Y EMPIEZA AHORRAR!

escrito por DOMMO ARQUITECTURA

¿Por qué debemos realizar un certificado de eficiencia energética? ¿Una simple normativa o medida recaudatoria... o es quizá algo más que eso?

Al contrario de lo que muchos clientes creen, los certificados de eficiencia energética no son un mero trámite a cumplir para poder vender o alquilar su vivienda o local. Estos certificados ayudan a comprender al propietario, así como al futuro inquilino, los costes energéticos que le va a suponer el mantenimiento de dicha vivienda o local.

Es decir, si nuestra vivienda es certificada co una A o una B, el precio de venta o alquiler también podría revalorizarse, pues el ahorro energético, y por tanto, el ahorro mes a mes en nuestra factura de luz o gas, van a ser mayores.

Por no hablar de nuestro confort: no es lo mismo vivir en una casa que precisa de poner la calefacción al máximo en invierno, y donde estamos desperdiciando más de la mitad del calor que producimos, que en una donde con poner la calefacción relativamente baja, e incluso no todo el tiempo, el calor permanece dentro de la vivienda más tiempo, gracias a su buen aislamiento y estanqueidad.

Del mismo modo, si el cliente se da cuenta de que su vivienda está calificada con una G, sería conveniente que se replantease la situación, pues muchas veces, con una pequeña reforma, las mejoras energéticas son más que notables.

Además, para esto existe el último apartado del certificado de eficiencia energética, donde junto a las medidas de mejora se muestran los costes aproximados que estas reformas conllevan, así como el período de amortización en años.

Es cierto que algunas de estas medidas suponen una alta inversión, y que muchas familias no se las podrían permitir, pero otras son mucho más asequibles. Por ejemplo, una simple reforma en la fachada, consistente en aislarla adecuadamente por el exterior (lo más eficiente), oscila entre unos 40 o 70 euros por metro cuadrado. Y es más económico aún si se aísla por el interior, puesto que se evitan andamiajes y obras mayores. Probablemente, haciendo cuentas con las facturas de todo un año en la mano, veremos que en muy pocos años el gasto estará más que amortizado.

Así que ya sabéis, nunca es tarde para mejorar vuestra vivienda y el confort de toda vuestra familia!

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