¿Un edificio con biomasa es siempre clase "A"?

Muchos de los usuarios de edificios que han mantenido algún contacto con el tema del Certificado de Eficiencia Energética les puede haber llegado a sus oídos que un edificio por muy escaso aislamiento que tenga o por muy malas que sean sus ventanas, si la demanda de calefacción es cubierta por una instalación de biomasa, el edificio será clase "A" automáticamente.

Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto?

La Calificación Energética en España, a diferencia de lo que sucede en algunos otros países, no se calcula en función del consumo energético real, sino de las emisiones de CO2 expulsadas a la atmósfera.

La biomasa se encuentra dentro del grupo de las denominadas "Energías Renovables", su combustión supone en la práctica, la devolución a la atmósfera del CO2 que la planta ha tomado en su proceso de crecimiento, obteniendo así un balance neutro en las emisiones de CO2.

La comparativa que a través de las herramientas de Certificación Energética realizan los técnicos especializados entre el edificio de referencia y el edificio objeto, se produce de forma muy ventajosa para las instalaciones de biomasa, pues no aportan en el cálculo apenas emisiones de CO2. Efectivamente es más fácil que un inmueble obtenga una letra más alta si tiene una fuente de energía basada en la biomasa, pero no necesariamente será "A".

Para comprobar hasta qué punto influye el uso de la biomasa en el Certificado de Eficiencia Energética, hemos realizado la calificación de un inmueble de 75 metros útiles con una calefacción de tipo eléctrico, con 3 centímetros de EPS en fachadas, con ventanas de aluminio, doble vidrio y orientación Noreste; el resultado fue una clase "E", más cerca de bajar a "F", que de subir a "D".

La misma vivienda, pero sin ningún tipo de aislamiento, con ventanas de vidrio sencillo y con estufa de biomasa de 18 Kw de potencia útil, obtuvo un sorprendente resultado de "B", lo cual, a pesar de no ser una calificación de letra "A", no deja de ser algo completamente ilógico, pues con peores ventanas y sin aislamiento, está claro que consumirá más energía.

Por último, destacar que se ha obtenido una clase "A" en el caso dotar al piso con una instalación de biomasa, ventanas de doble vidrio y fachadas con 5 centímetros de EPS.

Es de esperar que en un futuro no muy lejano la normativa relativa a la Eficiencia Energética siga un proceso evolutivo que la asemeje a la que ya está implantada en muchos otros países y que califique a los edificios no en función de sus emisiones de CO2 a la atmósfera, sino atendiendo a sus consumos reales de energía.

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