Se desconoce su existencia y su obligatoriedad

En la actualidad se está produciendo una subasta a la baja del precio que los técnicos están pidiendo por certificar una vivienda o local comercial. Muy lejos quedan las expectativas que algunos técnicos se habían hecho y que pensaban que esto les iba a suponer un importante beneficio.

La realidad que observamos es que la mayoría de los usuarios todavía a fecha de hoy, a tan solo 15 días de la entrada en vigor del Real Decreto 235/2013, de 5 de abril, por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios, desconocen su existencia y por tanto la obligatoriedad de disponer del certificado de eficiencia energética de los inmuebles que tengan en venta o en disposición de alquilar.

Y realmente no tienen ninguna culpa de no saberlo, no lo saben porque nadie les ha informado de ello. Desde el sector, echamos en falta una campaña, más que publicitaria que sea explicativa, en la que se informe de qué es un certificado de eficiencia energética de una vivienda, quien puede emitirlo, que beneficios le aporta, cuál es el contenido mínimo, etc. Como toda esta información no se encuentra en posesión de los público general, cuando se enteran (si es que llegan a hacerlo) de que tienen que disponer de este certificado, para ellos se convierte en una forma más de sacarles el dinero, en un impuesto más que tienen que aceptar porque no hay más remedio y que por tanto van a ver únicamente como algo negativo y sin prestar atención a los posibles beneficios que se pueden derivar de la información facilitada por el certificado de eficiencia energética del inmueble. Y una vez llegados a este punto lo único que les interesa es que alguien les haga el "papelito" que necesitan y por tanto únicamente valoran el precio. 

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