Certificado Energético en las webs de descuentos colectivos

escrito por JAUME GUTIÉRREZ

Supongo que todos los que llevamos certificando desde hace varios meses nos hemos dado cuenta de una cosa: la alarmante bajada de precios de los certificados energéticos. Ello es debido, principalmente, a la naturaleza del desfavorable entorno económico que seguimos sufriendo. Pero no únicamente debemos acusar a la situación económica en su conjunto sino que debemos ir más allá y dirigir el dedo acusador a la mala praxis de muchos compañeros de profesión.

El hombre es un lobo para el hombre, dijo Plauto en una de sus obras y todos hemos comprobado la veracidad de esa expresión, máxime en tiempos difíciles. Pero quiero analizar profundamente el caso de las ofertas que han aparecido publicadas por compañeros de profesión en las famosas webs de descuentos colectivos.

En cuanto uno se introduce en uno de estos portales, busca grandes gangas en cuanto a ocio, restauración y bienes consumibles de todo tipo. En general, objetos y servicios que no impliquen responsabilidad. Pero todo se viene abajo cuando encontramos "compañeros" de profesión que ofrecen, con grandes rótulos y fuentes, certificaciones energéticas de viviendas por 49 euros. Sí amigos, visita incluída, 49 euros.

Estas cifras estoy seguro de qué proporcionarán mucho trabajo durante varias semanas al certificador pero... ¿Beneficios? Permítanme dudarlo: Seguro de responsabilidad civil, impuestos incluídos, gastos del desplazamiento, costes indirectos. Resultado: Pan para hoy y hambre para mañana.

Pero más allá del daño que pueda hacerse semejante profesional a sí mismo, está el daño que está haciendo a quienes intentan sobrevivir, con precios reales y razonables, vendiendo sus servicios nada caros. Porque, no nos engañemos, el que haya consultado en internet y haya sido seducido por semejante oferta, no entenderá pagar más por un certificado de eficiencia energética que, a ojos del gran público, sigue siendo más una molestia obligatoria que una medida necesaria y justificada.

Ante todo esto, yo sólo me atrevo a pedir cordura. No se pueden ofrecer precios que impliquen no cubrir gastos para conseguir atraer la atención de una gran cantidad de clientes que además, en la su gran mayoría, sólo necesitarán certificar una vez cada muchos años. Señores, ya está bien de tirar piedras a los compañeros de sector.

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