Ahorra energía tan solo haciendo "click"

escrito por DOMMO ARQUITECTURA

Muchas veces nos quejamos de lo cara que está la energía, de la subida de precios de la electricidad o del gas... Y ahora más que nunca en estos tiempos de crisis. Pero, realmente... ¿hacemos algo por solucionarlo, o nos escudamos en echarle la culpa de todos nuestros males a las compañías eléctricas?

Si este mes nos dijesen que el gas y la electricidad van ser gratis, sí, sí, como habéis oído, GRATIS, esa palabra que tanto nos gusta a todos, ¿qué creéis que ocurriría?

Probablemente, los que estamos concienciados de la importancia que tiene el ahorro energético, no sólo para nuestro bolsillo, sino también para nuestro planeta, seguiríamos manteniendo los mismos hábitos que rigen nuestro día a día. Pequeños hábitos que no suponen ningún esfuerzo y seguro que todos conocemos. ¿Qué nos aporta dejar encendida una luz en una habitación vacía, o un televisor en "stand-by" todo el día, o un radiador a la máxima potencia en una habitación que nadie está ocupando? Absolutamente nada.

Sin embargo, aquellos que lo único que miran es por su bolsillo, empezarían una cadena imparable de derroches energéticos, todo por amortizar al máximo la gran "oferta del mes". Es lo que ocurre con aquellos que, por extrañas circunstancias, no pagan la factura eléctrica o del gas, o pagan tan solo el mínimo. Prefieren pasearse en manga corta en pleno mes de diciembre con tal de no apagar en ningún momento su radiador y sentir que están haciendo el mejor uso posible de este "privilegio", pues... ¡Cómo desaprovechar algo que es "gratis"!...

Así que, ante esta situación de egocentrismo en que nos encontramos hoy en día, lo único que podemos hacer es concienciar a la gente y a las futuras generaciones de la importancia de hacer "click": click en el radiador, click en el interruptor, click en la tele o la consola cuando no la estamos utilizando... Y lo más importante, "click" en nuestro cerebro y nuestra forma de pensar, pues si no cambiamos esto último, difícilmente conseguiremos nuestro objetivo: el ahorro energético. Pues, desgraciadamente, hoy en día tan solo un porcentaje de la energía que usamos proviene de fuentes de energía renovables (tales como eólica, biomasa, o hidráulica), a pesar del esfuerzo que se está haciendo por mejorar esta situación.

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