En ocasiones podemos tener tendencia a creer que por definición las grandes ciudades y las enormes aglomeraciones urbanas son poco ecológicas. Que hay más desechos, más contaminación, mayor consumo energético y todo el caos que genera una gran cantidad de personas viviendo juntas en un espacio reducido.

Pero ello no es totalmente cierto en términos de eficiencia. Recordemos que el uso eficiente de la energía no se limita ni es equivalente simplemente a ahorrar energía. La eficiencia abarca más elementos y se traduce en obtener más satisfactores con una mínima cantidad de energía utilizada. En ese sentido y de forma quizá sorprendente o paradójica para el pensamiento ecológico, las grandes ciudades como Madrid pueden ser pioneras en la eficiencia energética y mostrar que no todo está mal en términos de relaciones con la naturaleza en las grandes urbes.

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Grandes ciudades: desafío energético

Las grandes metrópolis y las enormes aglomeraciones urbanas parecen estar liderando el camino en cuanto a sostenibilidad y uso eficiente de los recursos energéticos. ¿Suena incoherente? La realidad es que el tamaño y la densidad de las grandes ciudades ofrecen innegables ventajas económicas, como por ejemplo, son semilleros de innovación y mejora en la productividad. Existen estudios que muestran que entre más amplia es un área metropolitana, su metabolismo se acelera y son cada vez más productivas e inventivas (un ejemplo de estos estudios lo podemos encontrar en este enlace de Pnas.org)

 

Esta densidad humana también puede tener beneficios en cuanto a la relación con el medio ambiente. Las grandes ciudades pueden ser más limpias y eficientes energéticamente que las pequeñas zonas urbanas, las zonas conurbadas o incluso los pueblos rurales.

¿Cómo puede ser esto posible? Bueno, pues diversos análisis ecologistas han detectado que el hecho de tener una concentración humana más elevada, disminuye la destrucción del ambiente natural. Los patrones urbanos que son más densos al distribuir a la población, llevan a un considerable ahorro energético. En un ejemplo simple podemos ver que un edificio con apartamentos es más eficiente energéticamente al producir agua caliente sanitaria y calefacción que una casa individual. Otro elemento que hace “verdes” a las grandes ciudades es el uso intensivo del transporte público. En tanto que las personas que viven en pequeñas poblaciones rurales se ven casi forzados a usar el auto para ir a sus centros de trabajo, a las escuelas, a las zonas comerciales, porque están a una distancia incómoda para trasladarse de otra forma, en las zonas urbanas, los sitios de interés mencionados son fácilmente alcanzados a pie o en transporte público lo que disminuye sensiblemente la huella de carbono de las áreas urbanas.

Además, las grandes ciudades pueden impulsar dramáticamente la innovación en cuanto a la ecología y el uso eficiente de la energía. Ejemplos de estas medidas son las tomadas desde el gobierno y la administración, así como iniciativas comunitarias que permiten incrementar la eficiencia, la distribución más eficaz de los recursos energéticos, programas, códigos e investigación que permiten la construcción de edificios más eficientes energéticamente, así como políticas que promueven, fomentan y facilitan la eficiencia energética en el transporte.

Madrid ante la eficiencia energética

Al analizar la eficiencia y desempeño energético de las grandes ciudades como la capital española, Madrid, es interesante notar que existen muchos programas que estimulan y animan a los propietarios de casas, pisos y otras edificaciones a mejorar sus condiciones de aprovechamiento energético, ofreciendo ventajas impositivas y otros incentivos fiscales y económicos, pero a veces pareciera que hay una falta de planificación que lleve a un mejor aprovechamiento de los recursos invertidos de forma que se alcance una mayor eficiencia con una menor inversión. Para ello, diversos investigadores han puesto el acento en que mejorar el desempeño energético de las edificaciones antiguas es una de las piezas claves para la mejora en el desempeño de toda la ciudad. Ello resulta particularmente cierto en ciudades como Madrid en que el parque inmobiliario es antiguo y ha envejecido drásticamente.

Un análisis entonces de los patrones de consumo tal y como se presentan en las facturas de gas y electricidad puede indicar en qué zonas, edificios y barrios es importante ofrecer más estímulos y ventajas para mejorar sus parámetros de eficiencia y con ello ayudar a mejorar la eficiencia de toda la ciudad en su conjunto.

Otro importante desafío de una capital grande es promover, implementar y regular el transporte público para que éste sea gestionado desde y para la eficiencia energética. Si bien decíamos que las grandes ciudades precisamente se nutren de la importancia del transporte público para mejorar sus parámetros de desempeño energético, ello no puede lograrse si no se hace una inversión significativa, constante y bien enfocada para mantener el transporte público en punta.

En ambas estrategias, es importantísimo que las instituciones públicas sean capaces de medir las variables a considerar: no se puede analizar lo que no se puede medir, y sin un análisis consistente y constante, no es posible establecer medidas a medio y largo plazo para solidificar la eficiencia energética de una ciudad tan vibrante, llena de cambios y de nuevas iniciativas como lo es Madrid.

Importancia de la legislación en la promoción de la eficiencia energética

En cualquier latitud y en cualquier población, la legislación y la normativa nacional, local y específica cobra una gran importancia como estructura sobre la cual se construye la toma de medidas adecuadas para lograr una auténtica eficiencia energética. En una ciudad tan poblada y compleja como Madrid la legislación es aún más importante.

Las políticas públicas determinan la extensión en la que las energías renovables, por ejemplo, serán incorporadas en los planes estratégicos de satisfacción de las necesidades energéticas de la ciudad. La regulación del sector energético implementa las políticas que afectan este tipo de decisiones, afectando el ritmo y patrón de las inversiones en recursos y redes energéticos, así como las dimensiones de la inversión en el sector.

La regulación energética tiene el “poder” de implicar un gran número de cambios, decisiones y medidas que van desde los más altos círculos empresariales a la forma en que cada familia o pequeña empresa usa y consume energía. Las funciones de la legislación en el sector energético en una ciudad de las dimensiones de Madrid van desde la asignación de licencias, el establecimiento de estándares de desempeño, la fijación de tarifas, el arbitraje de disputas, las auditorías de desempeño, el control en los conocimientos técnicos de los profesionistas del medio, una supervisión continua del sector, entre otras muchas pequeñas y grandes decisiones.

La legislación también cobra importancia debido a la relevancia mayúscula que el mercado energético sigue teniendo en la actualidad. Entorno a las transacciones energéticas se mueven grandes capitales y éstos podrían llegar a entorpecer la implementación de medidas en favor de la eficiencia energética.

Afortunadamente, la sociedad española en su conjunto y la madrileña en particular se han involucrado plenamente en el ahorro y el uso eficiente de la energía, con lo que las medidas legislativas también se enfocan en pulir las posibilidades para que grandes empresas y pequeños usuarios puedan saber qué les corresponde hacer en el rompecabezas de la eficiencia energética.

Evidentemente, un paso esencial en el logro de parámetros aceptables y cada vez más óptimos de eficiencia energética, es la certificación.

En Madrid, como en el resto de España, la certificación energética es obligatoria desde el año 2013 y existen especificaciones interesantes para los propietarios de inmuebles, quienes desean comprar y aquellos que buscan alquilar.

Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, el procedimiento ha sido regulado por la Orden de 14 de junio de 2013, del Consejero de Economía y Hacienda (BOCM de 21/06/13), por la que se crea el Registro de Certificados de Eficiencia Energética de Edificios de la Comunidad de Madrid.

La inscripción en el registro habilitado para el efecto en la Ciudad de Madrid, no tiene ningún coste para el ciudadano. Visitando el Portal Vivienda de la Comunidad de Madrid, se puede corroborar el mecanismo para obtener el Certificado de Eficiencia Energética. Gran parte del trámite se realiza de forma telemática:

“Si dispone de alguno de los Certificados Electrónicos reconocidos por la Comunidad de Madrid, deberá realizar este trámite de forma telemática y adjuntar la documentación digitalizada previamente. En caso de no disponer de la toda la documentación, podrá adjuntarla posteriormente a través del servicio de aportación de documentos.”

Así mismo, en este mismo portal, se establecen las más recientes modificaciones a la legislación del sector:

“Con motivo de la publicación en el BOCM de la Resolución de 21 de enero de 2016, de la Dirección General de Industria, Energía y Minas, por la que se actualizan los modelos de impresos correspondientes a la presentación de Certificados de Eficiencia Energética de Edificios en la Comunidad de Madrid, todos los modelos anteriores de certificación energética se unifican en un solo impreso.”

 

El mercado local de la certificación energética en Madrid

En cuanto al mercado local de certificación energética, es evidente que hay una gran cantidad de certificadores calificados para realizar el certificado de eficiencia energética. Resulta lógica esta proliferación de expertos precisamente debido a que Madrid es una gran ciudad y hay muchos edificios que precisan no sólo el certificado sino auditorías energéticas que permitan la implementación de mejoras concretas y bien enfocadas, tales como el aislamiento térmico y la modernización de ventanas y puertas. De acuerdo a lo establecido por la propia comunidad de Madrid en su definición del certificado energético y sus especificidades:

“Los técnicos competentes para emitir el certificado serán los que dispongan de titulaciones académicas y profesionales habilitantes para la redacción de proyectos o dirección de obras y dirección de ejecución de obras de edificación o para la realización de proyectos de sus instalaciones térmicas, según lo establecido en la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación (arquitecto, arquitecto técnico, ingeniero o ingeniero técnico). No obstante, mediante Orden que se publicará en el BOE se determinará las cualificaciones profesionales requeridas para suscribir los certificados de eficiencia energética. El propietario elegirá al técnico competente para que emita el Certificado y lo deberá presentar al órgano de la Comunidad Autónoma responsable para el registro de estas certificaciones, que en el caso de la Comunidad de Madrid, es la Dirección General de Industria, Energía y Minas: Calle Cardenal Marcelo Spínola 14. Madrid 28016 Tel: 91 580 21 00”.

Es decir, la certificación corresponde a los técnicos competentes y la inscripción y validación del certificado, a la Comunidad de Madrid, como sucede en el resto de España. Ello deja al libre mercado la fijación de precios y la estipulación de los detalles de contrato que cada propietario establecerá con el certificador encargado de evaluar el desempeño energético de su inmueble. Como ya hemos mencionado en otros artículos de nuestro blog, la selección del técnico que realizará nuestro certificado debe basarse no sólo en quién ofrece el precio más económico, sino también en dos factores más importantes: la cercanía al inmueble a ser evaluado y la experiencia y reputación del certificador.

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