El por qué de la certificación energética de viviendas

Los certificados energéticos para viviendas deberían ser desde hace unos años una realidad en nuestro país. 

La medida se implantó en Europa en 2002, con la Directiva 2002/91/CE del Parlamento Europeo, y posteriormente fue modificada mediante la Directiva 2010/31/UE del Parlamento Europo y del Consejo, de 19 de mayo de 2010. Con lo que en la mayoría de païses Europeo, desde hace años todas las immobiliarias disponen en la fotografía de cada immueble que se desea vender o alquilar una etiqueta energética, que informa al comprador/arrendatario del consumo de kWh/año y de las emisiones kgCO2/año del immueble en cuestión. Esto, permite al comprador tener una idea del coste de mantenimiento (sobretodo por calefacción) que le conllevará la vivienda que está pensando en comprar o alquilar.

Aqui en nuestro país, como siempre la cosa se ha hecho tarde, aunque no deja de ser igual de importante, ya que llegará un día en qué, cuando uno se disponga a comprar o alquilar un piso, a parte de la superfície, situación y disposición, se dará cuenta que se tiene que fijar en la etiqueta energética, ya que si el piso tiene una mala calificación energética siempre podrá apretar para pedir una rebaja al propietario, ya que gastará mucho en mantenimiento y climatización.

De la misma forma, es una herramienta para el propietario de la vivienda para ver donde puede realizar mejoras para que su vivienda a alquilar o vender mejore y aumente su valor en el mercado.

Ésta etiqueta es comparable a las etiquetas de certificación enegética de los electrodomésticos: Si usted se va a comprar un lavavajillas o una nevera nuevos, no se fijará en uno que no tenga una A++, verdad? Pues es el mismo concepto para las viviendas, lo que las viviendas son las que son, las que se construyeron en su día, y los electrodomésticos forman parte de una industria mucho más veloz a la hora de cambiar (tienen una vida útil más corta).

De todas formas no significa que no se tenga que comprar o alquilar un edificio con una calificación energética baja; existen un sinfín de mejoras que se pueden aplicar para mejorar el comportamiento energético de una vivienda.

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